¿Cuáles son los 10 argumentos de oro para negociar?

No conozco ninguno. Si alguien conoce algún argumento de oro, por favor que lo comparta en las redes. A tu cliente le convence lo que él te dice no lo que tú le dices. Y esta máxima se aplica en todas las áreas. A tu hija le convence lo que ella te dice, no lo que tú le dices; a tu pareja le convence más lo que ella te dice que lo que tú le cuentas. Los “argumentos de oro”, que son muy persuasivos para ti, no tienen por qué ser también persuasivos para el otro. Lo que te convence a ti no convence al otro. No hay atajos.

Te pongo un ejemplo, y seguro que lo has vivido. Si tu hija no se come la verdura, de nada te servirá darle el sermón de que la verdura es muy sana, que la verdura es idónea para el flujo intestinal, que no engorda, que la fibra es muy saludable para su organismo. Al otro se le convence mejor con sus argumentos que con los tuyos. Al otro le convencen sus razones, no las tuyas.

Aquí tienes un ejemplo doméstico que ilustra esta máxima. Imagina que tu hija tiene su dormitorio desordenado: los cajones abiertos, ropa por el suelo y libros esparcidos por la cama. Si le sermoneas y le dices que todo está hecho un lío, sucio y desordenado, sólo conseguirás que se ponga a la defensiva. Tu hija empezará a buscar las cien razones para convencerte que aunque parezca que su dormitorio está desordenado, ella sabe donde está todas las cosas y que con poner dos o tres cosas en su sitio estará todo bien. En lugar del sermón, prueba hacer este experimento (sobre todo quiero que veas el razonamiento que hay detrás de las palabras). Le dices a tu hija: “cariño, de 0 a 10, ¿cómo crees que está de ordenado tu dormitorio? Si te contesta por ejemplo con un 4, no discutas. Simplemente le dices que tú crees que está a nivel de 6, y no de 4. Ya verás como muy probablemente tu hija reaccione para empezar a darte razones que justifiquen que está de 4 y no de 6. Por ejemplo, te puede decir: “no está de 6. Para que fuera un 6 tendría que cerrar los cajones abiertos, colocar en el armario la ropa que hay en el suelo y ordenar libros esparcidos por la cama”. ¡Y ahí está el punto!, porque inmediatamente le preguntarás: “Si como tú dices, hay que hacer todo eso para un 6, ¿cuándo lo vas a hacer?”. Son precisamente las razones que expone tu hija, las que ella misma descubre, las que más le convencen. Piénsalo, ¿qué te convence más a ti, tu idea o la idea del otro?

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Negociación 5X5
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