Si tu pareja fuera perfecta, no estaría contigo

“Es que mi pareja no hay quien la aguante”, “me saca de quicio”, “se equivoca”, “no tiene esto”, “hace mal aquello”. Si te enfocas en lo que hace mal, en lo que carece, en lo que le falta, te ocurrirá lo mismo en todas las facetas de tu vida. Y tu, ¿eres perfecto? Si tu pareja fuera perfecta ¡no estaría contigo!

Pon el énfasis en lo que has conseguido, en lo que tu pareja ha conseguido, en lo que tus hijos han conseguido. Si te esperas a que todo sea perfecto, a tener una pareja perfecta, una casa perfecta o unos hijos perfectos, esperarás toda tu vida. Frena, para, y enfócate en lo que has conseguido hasta ahora y en lo que ellos han conseguido.

¿Qué has hecho bien hasta ahora? Búscalo porque seguro que algo habrás hecho bien, ¡aunque sea por error! Si en lugar de fumar 20 cigarrillos hoy, has fumado 19 cigarrillos, ¡ya has conseguido algo! Si en lugar de comerte dos bolsas enteras de patatas fritas, te has comido una y media, ¡ya has conseguido algo! Y por favor no lo celebres comiéndote la otra media bolsa que te queda. No te enfoques sólo en si has llegado al final, celebra los avances aunque no este todo completado.

¿Y cómo te hablas a ti mismo?, ¿pierdes tiempo buscando todo lo que haces mál o celebras lo que haces bien? Si cometes un error, ¿te castigas? ¿Qué te dices a ti mismo cuando te ponen una multa por exceso de velocidad, o se te cae una plato al suelo,? ¿Y en tu casa, te enfocas en lo que tus hijos hacen mal o en lo que hacen bien?

Señala comportamientos correctos y obtendrás resultados correctos.

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