¿Cómo empezar mi presentación?

Puedes enganchar a tu audiencia de inmediato tal como hace el director de una película cuando te atrapa con su tráiler. El inicio de tu charla es tu tráiler y lo usas para atrapar a tu audiencia.

En mi última conferencia un asistente me dijo que normalmente llega diez minutos tarde porque así se ahorra el rollo típico y sin sentido que cuentan muchos conferenciantes al inicio. La mayoría proyecta su nombre en la pantalla, lo leen y hasta usan el puntero laser para que no se pierda la audiencia entre el nombre y el apellido. Y casi todos con el mando a distancia en la mano.  La siguiente transparencia es una agenda con los asuntos que van a tratar en su presentación. Es decir, leen literalmente la transparencia: “hoy os voy a hablar de”: punto 1, punto 2, punto 3… Antes de los tres minutos la audiencia desconecta porque ya han iniciado un viaje astral.

1. Memoriza perfectamente tu frase de ataque. Tu cerebro es un órgano sorprendente porque desde que naces nunca deja de funcionar, hasta que te pones delante de tu audiencia. Al inicio no estás para ser creativo porque los nervios y la responsabilidad frenan tu imaginación.

Al inicio de mis charlas proyectaba con mucho orgullo los logos de todos mis clientes, hasta que un día un participante comentó en alto: “tienes tantos clientes que casi no caben en la transparencia”. Aprendí la lección: presenta para que luzca tu audiencia y no para lucirte tu. Todo lo que hagas debe ser pensando en ellos, introducción incluida. Tu inicio marcará el tono de tu presentación. ¿Vas a usar tu introducción para encenderles y subirles el nivel de energía, o para exhibirte delante de todos ellos? Tu introducción debe despertarles el apetito. Usa tu introducción como un puente para el contenido de tu charla.

2. No empieces con una gracia, salvo que seas de verdad cómico. Si necesitas soltar una gracia, que se trate de un comentario para ponerte en ridículo y no para demostrar lo simpático que eres. Como tu audiencia no te conoce, es más interesante esperar a que primero la tengas enganchada para después usar el humor.

3. El foco desde el inicio siempre sobre ellos. Detecta cuántas frases hay en tu introducción que hablan sobre ti; y cuántas que se refieren a tu audiencia. Tu primera frase que se refiera siempre a ellos. Por ejemplo, en lugar de decir: “mi nombre es Alejandro, soy el autor español que más libros de negociación ha vendido y os voy a explicar las claves que yo uso para negociar y que a mí me funcionan”, es más interesante que digas algo parecido a esto: “con esta charla identificarás tres claves para negociar, las podrás practicar de inmediato y obtendrás mejores resultados”. Esta segunda introducción tiene que ver con la audiencia, la primera sólo tiene que ver conmigo: “mi nombre”, “soy” “os voy”, “que yo uso”, “a mí”. La segunda con ellos: “identificarás”, “las podrás practicar”, “obtendrás”.

5. No pierdas el tiempo con agradecimientos, ni empaches a tu audiencia con demasiada azúcar verbal. Beth Wilkinson, famosa abogada de Washington que nunca ha perdido un juicio, explica que empezar con frases como “es un placer y un auténtico honor y privilegio estar aquí”, son una falta de respeto a tu audiencia porque no les conoces. Es un insulto porque todos saben que estás allí porque te pagan y no porque sea un privilegio y un honor para ti.

6. Arranca con tu tráiler. Cuenta la historia, la anécdota, empieza con un ejercicio sencillo para que participen, suelta una frase provocadora o un dato llamativo. Tu objetivo es que abran los ojos. Si no puedes empezar de esta manera no hables en público, proyéctales un vídeo y será suficiente.

7. No pidas disculpas. Nadie te las ha pedido. Frases como “es estoy algo nervioso” o “no he tenido tiempo para prepararlo bien” incomodan a tu audiencia y no te tomarán en serio. Sólo son justificaciones que usas para calmarte y que solamente muestran tus límites.

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